Jubilarse en el mar: más cerca de lo que crees

Fondeaderos turquesa, libertad de navegación, vida al aire libre… ¿Y si jubilarse en un catamarán estuviera más cerca de lo que imaginas? Así es como este proyecto toma forma de verdad.

26 de marzo de 2026

Un proyecto de vida, no una aventura improvisada
 

La jubilación en el mar no se improvisa. Quienes la viven lo dicen sin dudarlo: el éxito depende menos de las habilidades náuticas que de la calidad de la preparación. Probar la vida a bordo antes de comprometerse, acumular experiencia en travesías de una a varias semanas, navegar de noche, aprender a gestionar una tripulación reducida… son etapas imprescindibles para saber si este estilo de vida es realmente para vosotros.

La cuestión de la tripulación es tan importante como la elección del barco. Un proyecto de jubilación en el mar se comparte. Si partís en pareja, vuestra compañera o compañero debe estar tan convencido como vosotros — no simplemente dispuesto. Es toda una vida la que se reinventa juntos.

La vida a bordo, una elección consciente. Descubre las historias de propietarios Lagoon que han hecho del mar su día a día.

Descubre los testimonios de propietarios

El catamarán: la elección natural para la navegación de largo recorrido
 

Entre todos los tipos de embarcaciones, el catamarán se impone de forma natural para quien piensa en vivir a bordo a largo plazo.

La estabilidad de los dos cascos hace la vida cotidiana mucho más cómoda: se cocina, se duerme, uno se mueve sin las limitaciones de un monocasco que escora. Los volúmenes interiores son generosos, la luz natural abundante, y los espacios están suficientemente separados para preservar la intimidad de cada uno.

Otra ventaja decisiva: el poco calado de los catamaranés da acceso a fondeaderos inalcanzables para las quillas profundas — calas, lagunas, playas apartadas. Y dos motores ofrecen una seguridad adicional a la hora de maniobrar en solitario o en pareja.

En un catamarán Lagoon, estas cualidades alcanzan su expresión más lograda: interiores pensados para la vida a bordo, una ergonomía que facilita las maniobras con tripulación reducida, y esa continuidad entre interior y exterior que convierte cada fondeadero en un momento de vida auténtico.

¿Qué Lagoon se adapta a tu jubilación? Compara los modelos y encuentra el que corresponde a tu proyecto.

Descubre la gama de vela

La fórmula 6/6: lo mejor de los dos mundos

¿Dejarlo todo para vivir a tiempo completo en el agua? Es una opción. Pero en los fondeaderos, la mayoría de los jubilados ha optado por un equilibrio: seis meses en el mar, seis meses en tierra.

Las proporciones varían — dos meses de navegación al año para algunos, ocho para otros — pero la idea es la misma: disfrutar del mar sin cortar los lazos con la vida en tierra, la familia, los amigos, las citas médicas, la vida cultural.

Esta fórmula tiene también una ventaja práctica: permite dejar el barco en un astillero seguro durante los meses de ausencia y volver con energías renovadas para cada nueva temporada.

¿Qué presupuesto hay que prever?

La vida a bordo cuesta lo que uno decide que cueste. Lo que es seguro es que el mantenimiento de un barco representa un gasto estructural: seguro, varada anual, piezas de desgaste, gastos ocasionales de puerto. La regla generalmente aceptada es reservar aproximadamente un 10% del valor del barco al año para el mantenimiento ordinario.

A esto se suman los gastos de vida cotidiana: alimentación, combustible, comunicaciones, transportes. Según el estilo de navegación elegido — fondeos libres o marinas, restaurantes locales o cocina a bordo — los importes varían considerablemente.

Para quienes desean anticipar la inversión inicial, Lagoon ofrece también soluciones de financiación dedicadas — además de una selección de catamaranes de ocasión para iniciar el proyecto con un presupuesto controlado.

¿Listos para dar el gran paso?

Configura tu Lagoon en pocos clics e imagina el barco de tu jubilación.

Accede al configurador Lagoon